¿ ES BOBITA LA DAMA ?
Todos tenemos en mente la mítica representación de la Justicia, tan chula ella, con su balanza romana de fiel equilibrado, y la espada, bueno, la espada unas veces se la plantan hacia arriba, y otras, apuntando al suelo; y no crean, en estos asuntos de simbologías, hacia dónde apunte el instrumento, tiene su aquél.
Dicen que es ciega, y es por eso que siempre nos la pintan, o nos la esculpen con una venda tapándole los ojos. Pero yo creo que ve. Vaya, que la cieguita, hace trampas. Pienso, incluso, que más que ceguera, lo que sufre es un retraso mental, igual o superior al 86%; porcentaje elevadísimo, que con holgura le valdría para solicitar una pensión por invalidez permanente. Y ya puestos, estoy convencido de que si nos mostrara sus ojos, un característico desvío ocular, dejaría patente la minusvalía mental señalada, así que, sin duda, lo de la venda, es pura coquetería.
Echando mano de la experiencia propia, no tengo más que vomitivos exabruptos para esa dama de ojos tapados. Y después de vaciar el estómago de tanto vituperio a medio digerir, cuando me he quedado a gusto, suelo mirar a mi alrededor, y veo casos que desprenden el alma del cuerpo, por la injusticia vertida en las decisiones de estos frailes y monjes de la doñita cegada que usa de bastón una espada, y que porta un peso preindustrial y arcaico, que a la vez, es un claro recuerdo del comercio.
No hago aquí un descubrimiento. Todos hemos oído hablar de asesinos en libertad por ser menores de edad; de chorizos que se llevan la pasta pública y no la devuelven; de gente en coma sobrevenido por negligencia médica, durmiendo en la plaza de don Jacinto Benavente; montones de ejemplos que hacen del caso "La Luz versus el día de la bestia" un simple punto negro más en la sempiterna ceguera de esta señorona armada.
Según la Wikipedia La Justicia no es el dar o repartir cosas a la humanidad, sino el saber decidir a quién le pertenece esa cosa por derecho. La Justicia es ética, equidad y honestidad. Es la voluntad constante de dar a cada uno lo que es suyo. Es aquel referente de rectitud que gobierna la conducta y nos constriñe a respetar los derechos de los demás.
Y uno lo lee, y no puede por menos que echarse a reír. Sí, desde el 2003, si quiero reírme veo "los Simpsons", o miro la definición de "Justicia" en la Wikipedia, o en el DRAE.
Derecho, razón, y equidad. Eso dicen que contiene y sostiene a la Justicia. Cuando yo la tuve delante, no vi por ningún rincón del juzgado esas tres columnas. De sus hechuras femeninas, sólo vi tremendos bloques de papeles amontonados de mala manera, en asientos, mesas, suelos, estanterías, pasillos, papeleras. Y escondidos detrás de esas celulíticas columnas de papel, había funcionarios grises, que desde su amargura te miraban como si fueras mierda. El día que tuve delante a esta señora de espada, peso, y venda, comprendí que todo era una farsa. Que en realidad, en un juzgado, gana el que más fuerza tiene. Si no te acompaña un abogado estupendísimo llamado Parné, ni se te ocurra entrar en juicios. Esa es la tristeza atávica de este país, éste, su verdadero drama.
Lo terrible de todo es que los seres "intocables" que deciden sobre el destino de la gente poniendo en alto su daga de leyes, se han pasado la juventud estudiando, con los codos pegados a la mesa, para llegar a ser lo que ahora son. Les pasa a jueces, abogados, médicos, ingenieros, arquitectos, y un largo etcétera. Sus profesiones exigen una preparación muy dura desde bien jóvenes, y maduran sin tener ni idea de lo que es realmente el mundo, lo viven a través de los libros, como las frutas que nos comemos hoy día maduran en las cámaras frigoríficas, ajenas a los ataques de bacterias y mohos. Pero los años pasan sin remedio. Cuando los "sacrificados" llegan a adultos, y triunfan reconociendo que el esfuerzo ha valido la pena, descubren que han perdido años de vida, y de la mejor calidad, la de la juventud. Al instante de comprenderlo, se vuelven seres insensibles. Entran en picado en esa casta superior que determina la existencia de los demás, ya sea, con el código penal, o con un bisturí en las manos. La complejidad de las circunstancias que rodean a un ser humano, y la realidad que le toca vivir, jamás podrá ser entendida por este tipo de gente. En medicina y en justicia, es donde más se aprecia el inverosímil desapego con el sufrimiento ajeno. Hace poco conocí a un nefrólogo del hospital universitario 12 de octubre de Madrid que avalaba sus decisiones médicas con los 40 años que llevaba ejerciendo de matasanos. En la primera cita, acabó con la poca salud que le quedaba a mi madre. Las características particulares del paciente no importaban, sólo importaban los 40 años que él llevaba ejerciendo el oficio. No merece, ni que le mencione. A este nefrólogo, mejor no conocerlo, hay mejores ejemplos de médicos, como el doctor Pedro Carlos Cavadas. Igual que este insigne cirujano plástico, algunos descubren que la vida es algo más que sentirse cómodo en el triunfo, descubren que hay que llevar ese triunfo a los demás. Viva Valencia, tierra amada capaz de dar frutos así. Con los jueces pasa lo mismo, ven a grandes rasgos los casos, y actúan con el libro de leyes en la mano sin pensar en nada más. No veo yo en la casta de jueces actitudes ejemplares como la del mentado doctor valenciano. Lo que más se le acercó en su momento, fue el juez Garzón, pero lo que hizo, lo hizo sin bajarse de su pedestal de dios olímpico.
La primera conclusión que se extrae de esta reflexión es que la Justicia, como tal, no existe. Existen las leyes, y quienes las aplican, pero la Justicia no, la justicia es un ideal antropomorfo y está perdiendo esta categoría "idealizada" para quedarse sólo con la "conceptual".
La segunda ya fue apuntada, y es que si no tienes Money, mejor no te metas en líos judiciales, porque, amigo mío, la Justica es de todo, menos gratuita (a veces pareciera que la dama bobita tiene un segundo oficio de mayor veteranía). Poner en marcha la maquinaria tiene un precio, y aunque tengas razón, si el demandado tiene más poder económico que tú, terminarás jodido y pagando el funcionamiento de las "máquinas" que hacen posibles esos saraos entre leguleyos.
Si a pesar de leer esto, o precisamente porque no lo has leído, cometes el error de poner una demanda judicial con los bolsillos vacíos, compañero del alma, compañero, que Dios te asista.
El libro "La Luz" perdió en los juzgados frente a "el día de la bestia", desde ese momento y salvo en la inmediata posterior (Perdita Durango), adaptada (tiene sorna la cosa) de la novela de un yanqui, los ganadores del pleito, han seguido sus trayectorias artísticas sin rozar el mismo tema que les hizo famosos, sin embargo, el escritor demandante sigue produciendo obras del mismo estilo. En este blog hay material suficiente para sacar conclusiones propias. Que las mentes despiertas juzguen.
Se pone aquí y con este texto, un punto y aparte en el blog de La Luz. El párrafo siguiente lo abrirá el Destino, obviamente, si se le emperejila hacerlo. Han quedado algunas cosas por decir, pero si lo ya aportado hasta aquí, no sirve para avivar la curiosidad del dormido, nada lo hará.
A quienes habéis participado, gracias de todo corazón. Saludos, y hasta la próxima.
Zenón Servet.
Madrid, 1 de noviembre de 2011-día de difuntos.



Sandidimo dijo
Como siempre, Zenón, un placer leer tus actualizaciones. El de la damita gustó mucho por acá. Claro que algunas cosas no se relacionan con los "personajes" de este país, pero se entiende a la perfección. De más está decirte -una vez más- que sos un auténtico poeta, aún cuando escribís desde tus entrañas más contaminadas por esos cabrones hijos te puta. (Y perdón por ensuciar con insultos este blog, el cual no se lo merece porque es impecable, pero eso es lo que son).
5 Noviembre 2011 | 04:33 PM