Publicidad:
Terra
La Coctelera

LA LUZ

¿ EL LIBRO QUE DIO ORIGEN A "El día de la bestia" ?

7 Mayo 2011

ANTICRISTOS, OVNIS, Y UN CONEJO CON MIXOMATOSIS

Hay un momento (poco antes del exorcismo del niño) en El día de la bestia en que Cavan habla de OVNIS en su programa de TV. Luego entran en una tienda y hay un cartel con la palabra OVNI bien grande. Se habla de anticristos, y se mete de por medio los ovnis. ¿Por qué? Otra de las coincidencias propias del género.

Álex de la Iglesia dijo que lo del cartel fue casualidad, yo no me lo creo. Mirad este texto en el libro La Luz, libro que coincidió con el director bilbaíno en la productora EL DESEO, S.A.

CAPITULO 10 (CUARENTENA) El Antipapa recuerda las vivencias de su peregrinar a Roma, pero se desvía de su camino, porque va a conocer al Anticristo, que ya ha nacido.

Seguí La Luz, de noche y de día. A pesar del Sol, era capaz de encontrarla indicándome el camino a elegir. Obedeciendo al pie de la letra las instrucciones, tomé la precaución de eludir las poblaciones por pequeñas que fuesen. Sin embargo, el intenso aroma del asfalto reciente, hizo que me desviara para encontrar un tramo de autovía en obras. Satisfecha la morriña urbana, volví sobre mis pasos para recuperar la misma dirección. Aún seguía allí, esperando que la siguiera. Pocos kilómetros después de pasar Valdepeñas, y antes de llegar a Despeñaperros, encontré a dos vagabundos que cocinaban algo a las llamas de una fogata, refugiados a la sombra de un grupo de pinos despistados, solitarios en aquel semidesierto. Habían cazado un conejo, lo estaban guisando descuartizado en lo que de lejos parecía una cazuela pequeña, y no era otra cosa que una lata. Cuando estuve frente a ellos, me indicaron con gestos que había un sitio para mí, que me sentara; y aunque, no deseaba comer, me senté en el suelo obligado por un peso bestial sobre mis hombros, una imposición más. A un lado, distinguí los desperdicios del animal que serviría de almuerzo, con estupor, observé que la cabeza ensangrentada estaba anormalmente hinchada. Los dos individuos, bebían vino blanco de una botella que me ofrecieron y rechacé. Les informé de la enfermedad del animal.

   ─Lo están todos por aquí. ─respondió tranquilamente el pelirrojo corpulento─ Nosotros nos los comemos, no podemos elegir. Si te da asco no lo pruebes; pero te advierto que no podemos ofrecerte otra cosa.

    ─El escrúpulo no alimenta al hambriento. ─dijo el otro, que era moreno y de hechuras estándar mientras retiraba la lata del fuego ayudado por dos maderos─ Cazarlos es fácil, luego les quitamos las zonas ulceradas, y listo. El único problema consiste en sacarle gusto a tan poca carne, son sólo cabeza, huesos y pellejo.

    ─¿Por qué estáis en los caminos? ─pregunté olvidándome del exquisito bocado que no probaría─ Aún sois jóvenes, cualquier trabajo que hagáis os dará lo suficiente para comer algo mejor que esto.

Fue como si hubiera encendido una mecha, la cara del pelirrojo se iluminó, con voz dulcificada respondió:

    ─Prefiero limpiar de pus la carne que me como, que servir a un patrón cuya intención es hacerme su esclavo. Ahora nos alimenta de enfermedades, pero de vez en cuando, la naturaleza nos regala manjares que aceptamos de buen grado. Porque son eso, un regalo, y que a pesar de entregárnoslo, no nos obliga a estar a su servicio, ni nos pone condiciones, salvo los rigores del clima para los cuales también nos regala remedios, el paraíso sigue aún sobre la Tierra, sólo tenemos que buscarlo.

    ─Tú, no pareces creerte tus propios consejos. ─concluyó el otro─ ¿Por qué caminas siendo aún más joven, pudiendo trabajar y alimentarte con sanas comidas adulteradas?

    ─No quería molestaros con mis preguntas. -contesté- Yo, voy buscando algo.

    ─Sweet dreams are made of this, ─cantó espontáneamente el corpulento bermejo─ I travelled the world and seven seas, everybody's looking for something. Cuando me vi obligado a andar los caminos, yo también buscaba algo. Todos nos engañamos, porque lo que decimos buscar, estuvo siempre con nosotros. Renunciar a las cosas es más fácil de lo que la gente piensa. Las ataduras sociales, y el eximio bienestar que consiguen, les ciega acobardándoles, haciéndoles inútiles.

Negué con la cabeza avisando que no era mi caso. Me sentía bien a su lado y sin intención de hacerlo, les puse al corriente de mi situación. Les expliqué a grandes rasgos lo que me había sucedido. Absortos siguieron el resumen, durante el cual ni rechistaron dándome a entender veladamente que me creían. Cuando les dije que al encontrarme con ellos iba siguiendo a una estrella, los dos miraron inmediatamente en la dirección en la que se hallaba La Luz que me guiaba.

    ─La vimos aparecer, de repente, hace más o menos un mes. Yo sigo creyendo que es un OVNI. ─comentó el moreno, sosteniendo entre sus dedos lo que parecía una pata─ Y ahora, con tu historia, lo creo aún más.

    ─No cambia nada. ─repuso su corpulento compañero que apenas probó bocado─ Siguen ahí, a millones de kilómetros, impasibles ante tanta maldad. Y el día que se acerquen será para robarnos o para vendernos algo. Como hicieron nuestros antepasados con las civilizaciones "inferiores" que encontraban a su paso. A mí, nada me hace pensar que "ellos" puedan ser un remedio para algo.

    ─Te equivocas. ─respondí─ El cambio se acerca...

    ─¿Como en el ochenta y dos? ─me interrumpió el escéptico─ No digas tonterías.

    ─Tan cerca como lo puedan estar, treinta y seis años, pasados estos, barrerán la maldad de la faz de la Tierra.

    ─¿Te has parado a pensar, ─insistió─ que no va a quedar ni el apuntador?

    ─Mucho me temo que así sea.

    ─Y, a pesar de todo, ¿estás dispuesto a colaborar? Pues yo, me cago en sus muertos. ─el corpulento, gritó al cielo desafiante, con las venas del cuello a punto de reventar─ Sean lo que sean, vengan de donde vengan, estoy seguro de que no están libres del pecado que nos reprochen.

    ─No seas loco. ─se inquietaba su amigo─ Si han sido capaces de llegar hasta aquí desde tan lejos, serán inteligencias superiores, diestras en el manejo de sus emociones.

    ─Yo digo que el egoísmo genera maldad, pero que también es la base de la vida. ─refutó más calmado el pelirrojo─ Cualquier ser del exterior que se acerque a nosotros, lo hará con algún propósito que implique su beneficio. Si nos fiamos de la evolución de nuestro mundo, ahí fuera, puede haber tantas especies de extraterrestres como estrellas. Unas, basadas en el carbón, otras, en el silicio, o qué sé yo. Lo que quiero decir, es que unos vendrán por las buenas, y otros lo harán por las malas.

    ─Eso, son miedos tontos, ─el enclenque, siguió defendiendo sus ideas─ si hubieran querido, ya nos habrían aniquilado.

    ─¿Y qué es lo que te acaba de decir este que ocurrirá en treinta y seis años?

    ─Al conocernos, y por tu forma de hablar, observé en ti una brizna de odio hacia este mundo. ─le dije al inconforme echando mano inconscientemente de la lectura que me ofreció su aura─ No entiendo que te afecte tanto la destrucción de lo que detestas.

    ─Que reconozca sus errores, no quiere decir que les odie. Nadie tiene derecho a ponerle límite a la vida de otro, y mucho menos a miles de millones de personas; ni siquiera Dios. La vida ha de acabase cuando el cuerpo lo decida, o como consecuencia de un inevitable accidente, pero nunca porque otro señor, sea general, presidente, juez o delincuente, haya decidido que así debe ser. A este mundo, a pesar de todas las preguntas que se lleva haciendo la humanidad desde que lo es, no hemos venido a nada. Y sólo tres cosas pueden hacer que esta vacua existencia se convierta en algo mágico y eterno...

    ─Ya sé, ─dijo sonriendo su compañero─ ya sé: Amar, aprender, y transmitir el amor y lo aprendido a todo el que se nos acerque. Ahora viene el discurso.

    ─Nada que hable de destrucción, ─prosiguió con una mirada de reproche hacia él─ ni de juicios sumarísimos, puede ser una doctrina a seguir.

Dicho esto, y habiendo dado a entender su compañero que la filosofía que predicaba ya no le interesaba, sino que más bien le aburría, el pelirrojo cayó en un mutismo que aprovechó el otro para hacerme preguntas:

    ─Dices que tenían tres ojos. ¿Te hicieron algún reconocimiento? ¿Te subieron a su nave?

Yo, no había hablado de nave ni marcianos, y, sin embargo, estaba tan emocionado con mi relato, tan convencido de su hipótesis que daba por cierta su existencia. Me di cuenta de su poca objetividad; prestarle atención habría sido una pérdida de tiempo. Sin responder a sus preguntas, incorporé mi cuerpo dispuesto a seguir el camino que me aguardaba. Vi la sorpresa, y también la fascinación en la faz del frustrado interlocutor. Su aura, brillaba intensamente azul. Por ello no me extrañó que me rogara permitirle acompañarme. Negué con la cabeza rotundamente, frunciendo el ceño. Salí de la influencia de la sombra. Una mirada como despedida bastó para dejar clavado en el sitio al sediento de OVNIS. Apenas anduve unos pasos, oí la voz del pelirrojo llamándome viajero. Me paré sin volverme, y cuando me alcanzó se plantó frente a mí. Estoy seguro de que su compañero observaba cuanto ocurría. Dejando caer su pesada mano sobre mi hombro, me dijo autoritariamente:

    ─Abandona tu camino, demuéstrales que no pueden manejarte. No colabores con la destrucción que te anuncian.

    ─Tan solo soy una herramienta. ─brotaron de mí sin esfuerzo las palabras que me dijera el último gigante que me visitó─ Soy indigno de alterar los planes de aquél que me ha creado.

    ─Rebelarse contra un padre tiránico, es el deber del hijo que se juega su descendencia. No sigas a esa estrella.

    ─El destino está escrito, lo harán conmigo o sin mí. Y no olvides que yo he sido elegido para llevar al nuevo mundo la semilla de la vida.

    ─A pesar de tu amor a ese o esos que te llevarán hasta el nuevo mundo, ─dijo gravemente, alterándose más con cada palabra─ eres un traidor a tu especie. Y ya sabes que Roma no paga a traidores. En algún punto de tu historia existe la trampa que hará que te arrepien...

No le dio tiempo a terminar la palabra, la frase. En un plano totalmente perpendicular a su cabeza, descendió silencioso, rápido y nítido un haz luminoso y denso parecido a un falo, que penetró incorpóreo en él. Sin impacto, sin lesiones ni desgarros; y que de inmediato paralizó su cuerpo. Tan sorprendido como la víctima, me eché hacia atrás en un movimiento puramente reflejo. Mientras, veía transformarse en un rojo apagado el color de su aura, segundos después, le vi arder como una tea, despidiendo desde el interior un calor que achicharró al instante algunas jaras cercanas a él. El leve brillo de su aura, acabó perdiéndose con la luz visible que despedía aquella antorcha humana, en un momento era una estatua de un blanco tan brillante como el filamento de una bombilla. Un ligero golpe de viento, le tiró al suelo tieso como un palo. Poco a poco, aquello se iba volviendo negro como el carbón, sin variar un ápice la postura en la que le alcanzó el haz de luz. Cuando las llamas empezaban a desaparecer, inerte ante aquella nueva demostración de poder y procurando no pensar en nada, continué mi camino. Pude sentir a mi espalda, los jadeos y el trepidante latir del corazón del crédulo que se acercaba temeroso a aquellos restos que el viento comenzaba a esparcir.

Por motivos que ahora conozco, mi capacidad de razonamiento estaba modificada. Con el paso del tiempo en mi memoria, me veo tan ridículo como aquel vagabundo que rogaba permiso para seguirme. Yo, que le censuré, caí en la trampa, he sido un traidor a nuestra especie a pesar de las advertencias, por obedecer a los destructores. En estos cinco años de soledad, he llegado a la conclusión de que mi trabajo terminó al entrar en esta prisión acolchada. Han jugado conmigo hasta el último minuto privándome del razonamiento pero no de la memoria. Cumplido el encargo me devuelven la consciencia intacta; si acaso enriquecida con la horrible nitidez de todo lo sucedido segundo a segundo. Se mofan aún más, negándome la libertad. Oigo exactas las últimas palabras del pelirrojo en este preciso instante, y me queman. Por eso os hago partícipes de lo que sé, convencido, de que, igual que a mí, no os servirá de nada. Uno mismo ha de cortarse para comprender el peligro que esconde el atractivo filo de un cuchillo. Me gustaría poder continuar, sin desviarme de la narración, pero son tantos los hechos...



Recordaréis que en la pensión, la madre de JoseMari está descuartizando un conejo, qué casualidad. En La Luz se menciona la cabeza cortada de un conejo con mixomatosis, y se le impone al Antipapa la permanencia en el "festín", como una imposición, imposición que permanece a lo largo de buena parte de la película como comida impuesta, sólo hay que recordar las quejas del hijo tras el codazo de la madre. Ya lo dije antes: Toda elección tiene un sentido.

Que en La Luz aparezca el conejo como imposición de comida tiene un significado que no voy a desvelar, a no ser que alguien se interese por ello. El sentido que tiene que aparezca en el día de la bestia os lo dejo a vosotros.



OVNIS y CONEJOS en una historia de ANTICRISTOS. Lo típico, lo de toda la vida, según el juzgado de 1ª Instancia nº10 de Madrid, y la Audiencia Provincial de la misma ciudad que tan poquito quiere a sus propios hijos.

 Zenón

servido por Zenón sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera