Advertencia al escritor desconocido:

Tened mucho cuidado con lo que enviais y a quién lo hacéis.
El Registro de la Propiedad Intelectual no sirve para nada.
No es un organismo con capacidad para dirimir, ni tiene atribuciones para nada. Se limitan a hacer una anotación del título, a guardar la copia de obra (no quiero ni imaginarme dónde), y a cobrarte impuestos.
Si acudís al Ministerio de Incultura, os dará una patada en el culo que os dirija directamente a un juzgado, aunque le digas que un juzgado no te ha hecho ni caso.
Con las leyes actuales, pasar una obra literaria a una obra audiovisual sin el consentimiento del autor, no paga peaje. Se transforma un poco, se cambia el sexo a los personajes, y ya está. Ya no hay plagio, principalmente porque el código audiovisual no es el mismo que el literario. Y eso es algo que no parece tenerse cuenta en los tribunales. Necesitan verlo calcado.
Si te copian un manuscrito, reza para que el resultado sea otro manuscrito, si te lo copian y hacen con él una obra audiovisual, date por jodido.
Mucha precaución, pensad en algo más, no sólo en el inútil registro. Blindad de algún modo vuestras obras. Y sobre todo, si no queréis tener problemas, al menos ya sabéis los dos nombres que debéis tachar de la lista de posibles receptores de vuestros trabajos inéditos.
Zenón
